HERNIA DE DISCO

 
 
 

1. ¿Qué es la hernia de disco?

Entre las vértebras de la columna hay unos discos intervertebrales que permiten el movimiento y la estabilidad necesaria para la función de carga de la columna. Si el disco se daña y se desplaza hacia el canal medular su material (núcleo pulposo) puede comprimir los nervios y generar el dolor lumbar y hacia la parte posterior de la pierna (conocido médicamente como ciática). Si afectase a los discos cervicales el dolor sería cervical y con irradiación hacia el brazo.

2. ¿Cómo se diagnostica?

Hay dos diagnósticos principales: El clínico: en relación a la sintomatología del paciente y a su exploración. Diagnóstico por RMN: es el diagnóstico radiológico de elección hoy en día, imprescindible para un diagnóstico fehaciente.

3. ¿Qué posible origen puede tener?

Las más frecuentes causas son: Traumatismos: culetazos o golpes en la columna, accidentes de tráfico o esfuerzo cogiendo grandes pesos. Sobresolicitación: actividades, ya sean profesionales o deportivas que supongan un esfuerzo continuado para los discos y los vayan degenerando por sobreuso. Factor genético: hay pacientes que presentan hernias de disco sin causa aparente, sin traumatismo previo ni historia de sobreesfuerzos. En estos casos hay predisposición genética a la lesión de hernia de disco por defecto del mismo.

4. ¿Cómo se trata con medicina tradicional?

Conservador: reposo, antiinflamatorios, relajantes musculares y si la crisis es muy intensa corticoesteroides. Cirugía: a pesar del gran avance técnico en la cirugía de la hernia de disco (desde la microcirugía a las últimas técnicas endoscópicas mínimamente invasivas), todos (incluso los cirujanos) estamos de acuerdo en que tiene que ser el último recurso terapéutico. Tantos los estudios de seguimiento de los casos operados, como nuestra percepción tratando durante muchos años a pacientes operados de hernia de disco, confirman que la cirugía es una mala solución para el problema y más tarde o más temprano hay recaídas. Esto sin hablar de los casos de fibrosis “postquirúrgica” en los que el sangrado tras la operación engloba el nervio y agrava el caso con muy mala solución con una segunda operación. En estos casos el paciente encuentra mucho peor después de la operación, con más dolor e incapacidad.

5. Las claves para afrontar el tratamiento de la hernia de disco.

Parece una contradicción, pero todo apunta a que nuestro gran enemigo no es realmente la hernia de disco, sino una serie de factores que nos llevan a inflamar el nervio en su relación con el disco provocando el dolor con irradiación a la pierna o brazo.

Hay multitud de estudios que nos demuestran que mucha parte de la población tiene hernias de disco (diagnosticadas por RMN) sin ningún síntoma ni limitación funcional (son los llamados falsos positivos), y muchos de ellos jamás tendrán una crisis de lumbociática.

Otros estudios nos confirman que muchos pacientes que han mejorado mucho tras una crisis de dolor lumbar-ciático por hernia de disco, al hacerles de nuevo una resonancia magnética, su imagen de la hernia de disco no ha mejorado nada. No podemos más que concluir que el problema principal no es la hernia de disco, sino la compresión puntual sobre el nervio que provoca la crisis.

La cirugía se centra en quitar el material del disco herniado para descomprimir el nervio, pero el problema es que pagamos un precio muy caro al entrar en la columna para extirpar la hernia, y realmente en la mayoría de los casos es innecesario.

En el 95% de los casos no es necesaria la cirugía y a medio y largo plazo es mucho mejor evitar la operación. El propio cuerpo desarrolla un proceso de ataque autoinmune a la hernia de disco, disminuyendo en muchas ocasiones su volumen y la inflamación local generada.

6. ¿Cómo las tratamos nosotros?

Los objetivos de nuestro tratamiento son: Descomprimir la raíz nerviosa y desinflamarla. Rearmonizar el disco intervertebral reequilibrando sus presiones internas y “dentro de lo posible” disminuir la hernia de disco. No quitamos la hernia de disco, pero sin duda mejoramos la biomecánica. Controlamos el dolor y liberamos el nervio en todo su trayecto, dándole la movilidad perdida.

Para ello utilizamos diferentes técnicas: Tratamiento de osteopatía, con ajuste manual y reequilibarlo. Sistema de flexión-distracción para la hernia. Laser de alta potencia fp3 Ondas de choque extracorpóreas. Tracciones discales de control computerizado.

Movilización del sistema nervioso: neurodinámica. Posteriormente reeducamos la columna y hacemos un trabajo preventivo para evitar futuras recaídas.

 

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